A quién no le pasó. Vas por Vuelta de Rocha cualquier tarde de cualquier día, puede ser fin de semana o no: siempre hay gente. En Sur Capitalino (Ar)
Está la feria, hay brasileros, circulan vecinos, se ve movimiento, se respira choripán. Quizás le estás mostrando esa parte colorida de la ribera a algún pariente que anda de visita, o quedaste con amigos, o simplemente te desviaste de tu rutina un rato para darte una vuelta y ver si hay algo nuevo en las tiendas de chucherías, pispear cómo está el río, contemplar una vez más los bajorrelieves de Vicente Walter, husmear en el museo de Quinquela, y después en el Teatro, a ver qué dan. Vas por ahí, y te da curiosidad bajar un poco más, alejarte del bullicio del turisterío que el barrio tan bien recibe, pero que a veces fastidia un poco. Entonces enfilás para el lado de los puentes, para donde están los bomberos. Identificás el taller de herrería del Pele, esquivás la salida de los bondis 152, seguís andando, llegás a la rotonda de Almirante Brown.“Buenas tardes señor, más para allá es peligroso”. El policía me confunde por partida doble; no soy un turista, como seguramente piensa, ni merezco que a mi jovial presencia le den trato señorial. Pero vamos a lo importante: ¿Cómo que es “peligroso”? Me lo dice el propio agente que –se supone– está allí para brindar “seguridad”. Uno trata de no ser desconfiado, pero pareciera que, a los custodios del orden, cierta “peligrosidad” le resulta funcional.
Es cierto que la zona de Brown para allá define un sector del barrio abandonado por sucesivas gestiones del Gobierno de la Ciudad: durante décadas faltó mantenimiento de los espacios públicos, limpieza, iluminación, y una política de hábitat que permita mejorar las viviendas, mantener el patrimonio edilicio, vivir en mejores condiciones y brindar a los paseantes más “seguridad”.
Pero ninguna familia de La Boca quiere resignarse al abandono. Por eso, vecinos y vecinas pusieron en marcha un plan. Elaboraron un ambicioso proyecto para crear el Paseo de la Cultura Boquense, y cambiarle la cara a toda esa zona, con el protagonismo de la comunidad.
“La recuperación de la costa ribereña y del patrimonio de la cuadra de Pedro de Mendoza al 1400 tiene un enorme potencial turístico”, dicen desde la Mesa Vecinal que conformaron para sacar adelante la iniciativa. El proyecto propone la creación de un nuevo circuito cultural y turístico que empalme con el dinamismo que ya tiene la ribera hacia el lado de Vuelta de Rocha. Incluye la realización de un nuevo Centro Cultural Comunitario, la recuperación y el mejoramiento habitacional, la mejora del espacio público, la promoción de la actividad comercial y la construcción de un nuevo complejo de viviendas sociales. Saben de qué hablan: muchos vecinos y varias vecinas son feriantes, están organizando un festival de la Cultura Boquense y, si de construcción se trata, allí cerquita, en Aráoz de Lamadrid y Ministro Brin, la Cooperativa de Vivienda Los Pibes construyó un complejo para decenas de familias que es un ejemplo y deja en ridículo a quienes dicen “no se puede”, lo que incluye a funcionarios del Gobierno de la Ciudad.
Frente al Puente Transbordador –otro símbolo del barrio al que le da la espalda la falta de planificación urbana oficial– resisten edificios emblemáticos como El Pescadito, otrora restaurant del que apenas queda el recuerdo, o Zanchetti, la antigua fábrica de ropas que mantiene la recova original. El proyecto vecinal contempla su restauración y la reposición de los carteles, como parte del plan integral del Paseo Popular.
¿Será posible? Empezó como un sueño, o más bien como una necesidad. La inquietud de las familias empalmó de buen modo con el impulso militante de algunos jóvenes que articularon las relaciones necesarias con profesionales y también con legisladores y legisladoras de la Ciudad, para que el proyecto cuente con el aval que va a necesitar.
Empezó como un sueño, pero los vecinos y las vecinas saben que, si la pelean, ese sueño puede hacerse realidad.
RECUADRO
Festival,
alegría y protagonismo popular
Finalmente llegó el día. El sábado 14,
durante toda la tarde y hasta caída la noche, la rivera se vistió de fiesta
allí frente a los puentes, donde muchas veces los paseantes no llegan. Esta vez
sí: varios centenares de personas nos acercamos a compartir la música popular,
la feria, la murga, el hip hop, el colorido mural. Y a apoyar, de ese modo, la
iniciativa de la Mesa Vecinal.
Desde unos días antes ya se venían haciendo
en el barrio actividades conmemorativas del 24 de marzo, por lo que fue un
acierto más que el festival levantara la consigna “Barrio y Memoria”. Por el
recuerdo del Golpe, la reivindicación de quienes lo enfrentaron y la certeza
del Nunca Más, pero también porque la Memoria permite proyectar este Paseo de
la Cultura, recuperando las mejores tradiciones de auto organización vecinal
ante la desidia gubernamental.