
El reclamo
El Gobierno Nacional eliminó el programa Volver al Trabajo, que remuneraba a trabajadoras y trabajadores de comedores barriales, recicladores y proyectos productivos de la economía popular. Se suele asociar esa base a los “piqueteros”, pero muchas cooperativas de productores rurales, al igual que pobladores de localidades remotas y personas que realizan labores comunitarias en iglesias y centros sociales también se ven perjudicados. Con un padrón de más de 900.000 personas y un pago de $78.000, se trata del golpe más masivo en cantidad de bajas simultáneas en la historia de los programas de empleo.
Las protestas
El amplio y diverso abanico de organizaciones y movimientos de la Economía Popular y piqueteros se agrupa en tres grandes bloques: la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que en la última década apostó a la sindicalización del sector; el Frente de Lucha Piquetero, hegemonizado por el Polo Obrero; y Territorios en Lucha, donde confluyen movimientos históricos como el Santillán, FOL, MTD Aníbal Verón, MULCS y sectores de la CTA Autónoma, entre otras organizaciones. Todos estuvieron presentes en las protestas.
Metodología
En muchos puntos de lucha se recurrió a la quema de neumáticos sobre el asfalto, principalmente en los accesos a la capital y las bajadas de autopistas o rutas. Para ello, la norma fue la presencia de militantes con los rostros cubiertos, palos como elementos de seguridad, bidones de nafta y un esquema elemental de organización para la autodefensa, al viejo estilo piquetero. En La Rioja la movilización se realizó frente a la casa de la familia Menem, repitiendo el método del escrache a funcionarios en sus domicilios que el MTE (UTEP) había realizado una semana atrás en el country donde tiene su casa Adorni, combinando factor sorpresa y efectividad. En algunas provincias se realizaron concentraciones frente a la gobernación, con un estilo más tradicional.
Extensión nacional
Las movilizaciones más nutridas se dieron en Rosario, Jujuy y también en Córdoba, donde no suele ser tan usual la masividad en este tipo de jornadas. Hubo marchas y cortes en Neuquén, Rio Negro, Chaco, Santiago del Estero, Corrientes, Tucumán, Santa Cruz, Formosa, Misiones, Salta, Entre Ríos, Chubut y Tierra del Fuego, y acciones menores en distintas localidades. En todas las provincias del país hubo algún tipo de actividad de lucha.
En el Gran Buenos Aires se habían anunciado seis bloqueos a la ciudad, que se cumplieron, al menos parcialmente porque no llegaron a ser cortes totales: en Puente Pueyrredón (donde las organizaciones instalaron la “cabecera”), Puente La Noria, Puente Saavedra, Gral. Paz y Ruta 3 y Gral. Paz y Rivadavia, a lo que se sumó la Autopista Buenos Aires – La Plata, con dos cortes que tuvieron su particularidad, en la rotonda de acceso a La Plata y a la altura de Sarandí (ver más adelante). También hubo un corte de ruta en la rotonda del Vapor, en Burzaco.
En la provincia de Buenos Aires hubo protestas, además, en Mar del Plata, Bahía Blanca, San Nicolás y Pergamino.
Picos de tensión

Los momentos más tensos se dieron principalmente en las protestas en el Conurbano. El factor de conflicto fue la quema de neumáticos. Las fuerzas federales de seguridad buscaron apagar el fuego y retirar las cubiertas sin provocar escenas violentas de represión ni capturar manifestantes (salvo la detención por un breve lapso de un militante en Puente Saavedra, que enseguida fue liberado). En general lo lograron en Puente Pueyrredón, Gral. Paz y Ruta 3 y Puente La Noria, donde la Policía Federal, la Prefectura Nacional y en algunos casos la Policía de la Ciudad (saliendo de su jurisdicción) procedieron en apoyo al personal de Bomberos de la Federal. Allí se dieron empujones, forcejeos y en algún caso uso de gas pimienta por parte de la Federal, aunque no pasó a mayores. En la bajada de la Autopista Buenos Aires – La Plata el piquete con gomas encendidas bajo control de los manifestantes se instaló con más holgura cortando completamente la mano de acceso a La Plata, ante la ausencia de fuerzas federales; eso sucedió, además, después de una movilización muy nutrida que algunos participantes estiman en cerca de 3.000 personas.
Recién cuando había pasado más de una hora de la protesta con las gomas ardientes arribó Gendarmería, que garantizó la acción de los bomberos. Durante todo el tiempo previo un grupo de jóvenes organizados preparaban cascotes y mostraban gomeras en actitud de confrontación, aunque finalmente esa posibilidad no se dio. En el corte de esa misma autopista, pero a la altura de Sarandí, en cambio, sí hubo piedrazos a las fuerzas de seguridad cuando avanzaron contra los manifestantes para apagar el fuego, situación que se sostuvo de manera organizada durante varios minutos. Como sucede en otras marchas, el despliegue policial terminó complementando a la manifestación y el efecto final terminó siendo, en varios cortes, la imposibilidad total de circulación. Sin embargo, esta vez las fuerzas federales no efectuaron detenciones ni ataques directos a los manifestantes (salvo los empujones y gas pimienta mencionados).
Evaluaciones
Un dato relevante sucedió en los días previos a la jornada de lucha, donde se recuperaron algunas asambleas de base a las que volvieron integrantes de las organizaciones que habían dejado de participar. La institucionalización de los “movimientos sociales” y el desinfle que padecieron durante los años recientes había provocado la falta de participación, no solo en cantidad sino también por la ausencia de espacios de decisión asamblearios.
El escrache a Adorni que se había realizado una semana antes de la jornada nacional de lucha había sido precedido por asambleas donde los militantes encontraron mejor sintonía con su base social que en ocasiones anteriores, porque, ahora, quienes recibían el programa de empleo asumen que el gobierno ya no va a pagar. La combinación de militancia decidida y base dispuesta a la lucha da como resultado una potencia que aún no se traduce en masividad, pero sí en mayor firmeza en la protesta.
Lo que sigue son testimonios de militantes de distintas organizaciones que protagonizaron los piquetes ayer:
“Sabemos que abrir algún tipo de negociación es imposible, aun así hubo ánimo de lucha”
“El malestar en los barrios se siente más ahora que hace 6 meses”
“Esto [la eliminación del programa Volver al Trabajo] va a implicar un proceso de más achique todavía”, aunque “nuevas personas se acercan a pedir lo básico, la comida”
“Nosotros creemos que la descentralización quita masividad, pero abre participación a lo local, a lo que no llega a la ciudad”.
“Ayer estuvieron todos los movimientos, que convivieron armoniosamente”
“Los cortes son menos masivos que antes, por la desmovilización propia del sector y por los despliegues represivos que vienen siendo intimidantes”
“La combatividad tiene un objetivo básico: romper la matriz del miedo. Ahora cuando hay lío se va cada vez menos gente”.
Continuidad
Las organizaciones aún no definieron día para una próxima jornada de lucha; algunos militantes creen que podría ser cerca de la fecha de cobro, cuando las personas vean que no estará depositado el dinero. Si bien los militantes no pueden dar precisiones por cuestiones de seguridad, se refuerza la idea de apelar a formas de lucha contundentes, pero a la vez creativas, que logren llamar la atención y sorprender a los dispositivos represivos más aceitados, que son los que el gobierno despliega en los lugares habituales de piquetes (en la ciudad de Buenos Aires y los accesos). Esos puntos seguirán siendo parte de las jornadas, al igual que las gobernaciones y municipios, lo que permite a los movimientos generar presión a gobernantes locales en busca de logros parciales que amortigüen los efectos del ajuste.
La posibilidad de volver a marchar en CABA se evalúa, por ahora, como posible “coronación del plan de lucha”, ya que eso implicaría medir fuerzas con el operativo represivo más concentrado. Algunos sectores no lo descartan, al contrario: creen que ese es un escenario que se va a tener que dar. Pero saben que para ello no solo deberán tener capacidad de resistir, sino también mayor masividad.
Imágenes: Prensa Fol