El Paro activo del 14 de agosto encontró en la zona Sur, al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) convocando a una olla popular en el triángulo de Bernal, que desencadenó “naturalmente” en cortes de los principales caminos de acceso. Mientras los medios periodísticos sólo reflejaron los hechos que tomaron relevancia por su sensacionalismo, desde El queremos reflejar este hecho que demuestra los niveles de organización que el pueblo se va dando para resistir los efectos de este modelo salvaje. En El Descamisado (Ar)
El helicóptero de la bonaerense sobrevolaba la
zona, mientras los patrulleros se mantenían a prudente distancia, expectantes. Los pibes de las villas de los alrededores
también se acercaron en la medida en que se congregaba gente. A pesar de las
noticias de la represión en Isidro Casanova y La Plata, se decidió, consensuado
por asamblea, cortar las avenidas que confluyen en “el triángulo. Todos los
convocados parecían estar esperando el momento de manifestar su bronca
bloqueando los caminos, de la misma forma que desde hace meses venían viendo
que lo hacían en Neuquén, Tartagal, Jujuy, y cada otro lugar donde la lucha
tomaba fuerza. Rápidamente se volcaron las gomas y las maderas al medio de las
avenidas, logrando garantizar el corte. Mientras el helicóptero de la
bonaerense se situaba a pocos metros en un descampado y los patrulleros seguían
expectantes, la adhesión de la gente y la organización con que se realizó la
medida hacían prever que cualquier intento represivo seguramente sería
resistido. Así fue que, reunidos nuevamente en asamblea, los trabajadores y
vecinos resolvieron que “el hecho político ya estaba hecho”, como señaló un
ex-militante portuario, y que ya que el corte había sido un éxito, sólo faltaba
“desconcentrar organizados, para no darle lugar a la cana para que reprima a
ninguno”. Otro compañero dijo que, como no tenían que andar ocultándose de la
policía porque lo único que estaban haciendo era “luchar con dignidad por lo
que nos corresponde”, debían marchar por la avenida Dardo Rocha, hasta un punto
en el que recién ahí desconcentrarían. De esta forma, encolumnados detrás de la
bandera del MTD que decía “¡por trabajo y dignidad, carajo!”, se organizó la
retirada. Mientras dos patrulleros intentaron “escoltarlos”, desde la columna
se les iba marcando distancia, sin dejarse presionar. La imagen final, cuando
el camión llegó para transportar a los de los barrios más alejados, era de
festejos al ver a los canas impotentes, sin poder avanzar con las patrullas,
hasta que ya todos se hubieran desconcentrado.
El
balance en cada barrio fue auspicioso: de esta manera, con participación
popular, unidad y organización, nuestro pueblo va sumando experiencia,
recuperando la confianza en la lucha como único camino que el sistema nos deja
para reclamar por lo que nos corresponde.
Apuntes
y opiniones sobre el paro en general
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El paro expresó hasta dónde llega el nivel del conflicto social, con un eje
claro: la confrontación con el modelo.
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Sigue siendo el movimiento obrero -desde sus expresiones combativas- el que, más allá de disminuciones numéricas y
pérdidas de peso específico, es capaz de encolumnar al conjunto de la protesta
popular con una convocatoria que abarque al conjunto (marcha federal, paro)
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El importante nivel de adhesión y participación no implica que los referentes
que convoquen gocen de confianza. Ni siquiera los que se muestran combativos
escapan a la crisis de representatividad y de confianza. Sin embargo, las
medidas son acatadas porque el pueblo toma la jornada como suya y expresa su
bronca más allá de los límites que desearan los dirigentes.
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El “salto cualitativo” que expresa este paro se da en el hecho de que,
conscientes de esta realidad, los dirigentes sindicales intentan “ponerse a la
altura” del conjunto de las expresiones de lucha, más allá de las
propias, llegando incluso a avalar los hechos de violencia bajo el argumento de
que “la violencia de arriba genera violencia de abajo” (Moyano). Este hecho
toma relevancia ante una coyuntura electoral, donde para estos dirigentes sería
más fácil adoptar posturas más tibias y mantener sus “fichas”, por ejemplo, con
la alianza (De Gennaro).
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El hecho de que la alianza haya retaceado el apoyo al paro deja de lado
cualquier especulación sobre dónde recae el saldo positivo de la medida: es
patrimonio exclusivo de los sectores que están en confrontación con el
modelo.
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Después del paro qué: desde ésta “alianza” de sectores sindicales y sociales
en lucha es de donde se debe buscar la continuidad de la lucha, y la recomposición
del campo popular.
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El peso de la identidad peronista en los sectores del MTA y por extensión del
conjunto del movimiento obrero ofrece al Descamisado un terreno fértil para
desarrollar su propuesta (si puede caber dudas en cuanto a la referenciación
política ambigua de sus dirigentes, no hay lugar a dudas en la identificación
de sus bases)