30 de mayo de 2026

Hay Nicaragua Nicaragüita (León, la capital de la Revolución)

Dos cuadras para donde camines en León y te asalta la revolución. Porque León es la capital de la Revolución. Así, oficialmente establecido: Capital de la Revolución incluso desde antes de que se concrete la revolución, desde un mes antes, desde el 20 de junio de 1979 cuando los guerrilleros sandinistas corrieron a la Guardia Nacional y liberaron la ciudad, y reunieron a la Junta Revolucionaria en León aún antes de liberar de cuajo a toda la nación. 

Entonces vas andando y te cruzás con monolitos, murales, estatuas, homenajes a estudiantes, a poetas, a campesinos, todos guerrilleros, porque todo en León remite a la revolución. O casi todo, porque Rubén Darío, que también es de León, con su modernismo individualista no remite a la revolución, aunque por ciertos malabares también él terminó siendo parte del panteón mítico de la revolución. Vas caminando, entonces, y te cruzás con uno de los museos, porque hay más de un museo en León, no voy a decir ahora con cuál, ya te cuento por qué. Entonces ves el museo y entrás, por curiosidad y un poco también para zafar del calor, porque en León hace calor, vaya que hace calor, ya lo dijo el comandante Omar Cabezas: en León sí que hace calor. Entonces entrás al museo y decís que lo querés conocer, que te interesa la revolución, y el hombre que está ahí sentado empieza que bueno, que hoy no, que mañana tal vez, aunque tampoco, porque el domingo es el día de las Madres y habrá ceremonias, y entonces le decís que hoy es miércoles todavía, y te dice bueno pero no se puede, pero a ver, déjeme ver, puedo hacer una excepción. Entonces el señor, de unos sesenta y pico años, quizás un joven sandinista de la revolución o un niño criado en la revolución, que ahora es guardia de uno de los museos de la revolución, sudando quieto en su silla de recepción te dice a ver, déjeme ver, ¿entonces usted solo quiere ver? Y sí, le decís vos también sudando, pero de pie, es un museo, le repetís, y le decís que querés ver, que el día de las Madres es el domingo y hoy es miércoles, que entonces querés ver, que viniste hasta León para ver. Entonces el hombre repite que puede hacer una excepción, y te hace pasar un poco, solo hasta ahí, para ver de lejos el lugar, y te cuenta un poco así nomás, y entre cuento y cuento te pide si le vas a colaborar con algún dinero porque en realidad el domingo es el día de las Madres y él te está haciendo el favor. Dejás correr el cuento que te echa sobre la revolución, sobre la historia de tal o cual hecho que muestra el museo que no voy a precisar, porque, como ya te habrás dado cuenta, no quiero dar detalle de qué museo se trata para no exponer al hombre, un pobre hombre después de todo, quizás hasta un buen hombre, quizás incluso por ser un buen hombre es que trabaja como guardia en el museo de la revolución. Pero lo cierto es que el hombre fuerza la situación para entonces pedirte que le retribuyas el favor. Después de no más de cuatro minutos que fue lo que duró el rato en que te permitió ver, al final te dice ¿y sí me va a dar?, y le decís que algo podés darle, así sin ganas, fastidiado por la situación, pero no va que el hombre te dice entonces venga acá, a esta parte donde no agarra la cámara, porque ahí agarra la cámara. Y así hacés, te corrés a un lado, cedés al pedido del guardia del museo de la revolución, aclaremos que no es el museo que se llama a secas Museo de la Revolución, no vaya a ser cosa que alguien cuente esta historia en León y vayan a buscar al hombre del Museo de la Revolución y ese no es, es en otro de los museos de la revolución. Supongo que el hombre tenía ya desarrollado el método por eso de que acá no porque hay cámara, pero no lo sé. Lo cierto es que así fue mi primera experiencia en León, en la capital de la Revolución, con este hombre sandinista, con este pobre hombre que me pidió una plata a escondidas que guardó en su bolsillo por haberme hecho el favor, como él dijo, de dejarme ver un poco de la revolución. Me pidió plata por izquierda, como se suele decir cuando se hace algo indebido, pero en este caso la expresión también tiene el otro sentido, el doble sentido literal, porque algo de eso es la izquierda hoy en Nicaragua, después de todo. Esta historia, la versión actual de aquel mítico Sandinismo, lo que se puede ver hoy, en León, de aquella gloriosa y fantástica Revolución.