El bus llega al pueblo tras algunas horas de ascenso por un camino de asfalto defectuoso que surca el bosque de montaña. En el trayecto suben y bajan, entre parada y parada, campesinos con morral y machete, jóvenes que van o vienen del colegio y doñas con canastos de tortillas o con alguna gallina, muerta o viva.